El tiempo pasa...nos vamos poniendo viejas...y ya no nos colocamos el arito en la nariz :)

El tiempo pasa...nos vamos poniendo viejas...y ya no nos colocamos el arito en la nariz :)

Querida familia:

Uno podría pensar que el ciclo de la vida, precisamente por esa cualidad cíclica, es monótono. Repetitivo. Redundante. Pero por algún motivo, nos alegramos cada vez que, como cada año, vuelve la primavera…y por lo mismo, creo que no soy redundante al contaros esta historia:

El otro día, como a las doce de la noche, al acostarme y quedar todo en silencio escuché jaleo ovino en la parte alta del campo. Algún cordero balaba, y dado que no es normal tanta actividad a esas horas, volví a temerme lo peor…y volví a subir de madrugada al galpón, rompiendo la densa oscuridad con el débil haz de la linterna y con el vaho de mi respiración agitada.

Al llegar arriba todo parecía tranquilo, pero uno de los corderos seguía balando, y también lo hacía una oveja. Enfoqué a Saltarina y a Pepín…que estaban tan tranquilos aunque tratando de “sapear” (cotillear) lo que pasaba al otro lado de las tablas. Y ¡oh, sorpresa! Aunque ellos no movían su hociquito, el balido se seguía escuchando…

Supongo que a estas alturas ya os imaginaréis lo que era…lo que es…

…es blanco (manchadito), con la trompita negra y una vitalidad impactante. Se llama Wayra, que significa “viento” en Quechua (gracias Jama) aunque acá algunos lo han rebautizado como “wachiturro” , y otros “Tito”. Su mamá es la Grande, la única oveja blanca que me queda, una mestiza corpulenta que quedó coja de la paleta izquierda en el último ataque de los perros y de la cual jamás imaginé que estuviera preñada. ¡Desde luego, como ecógrafa ovina no tengo precio!

Wayra

Wayra

Esta oveja ha sido madre anteriormente, se nota perfectamente en su forma de cuidar y proteger al corderito, de limpiarlo, olerlo y llamarlo, y aunque está coja se las arregla para atenderlo. El refuerzo que les he hecho en la alimentación este último mes ha sido decisivo en el nacimiento de este corderillo, que es diferente a sus hermanos de padre porque su cuerpo es más largo y estilizado y porque nació con más reservas energéticas y por lo tanto más fuerte, más listo y más hábil con la búsqueda de la ubre. Ni siquiera se dignó a probar la mamadera de calostro artificial que le hice la primera noche. En cuanto a la oveja, como tuve que alimentarla a la boca los primeros días después del ataque (estaba en shock y no se movía) me conoce bien, y fue muy emocionante notar cómo ella lamía al cordero y también me lamía a mí el brazo mientras yo revisaba que todo estuviera bien. Fue como si me estuviera diciendo “te conozco, confío en ti, mira qué hijito he traído al mundo, ¿a que es hermoso?”.

Como digo, muy muy emocionante.

La Grande y su precioso hijito

La Grande y su precioso hijito

Una vida más en el mundo

Una vida más en el mundo

Con la emoción de que subiera a ver al nuevo integrante de la familia, ni siquiera le dije que se sacara el uniforme, como cada día

Con la emoción de que subiera a ver al nuevo integrante de la familia, ni siquiera le dije que se sacara el uniforme, como cada día

Fijáos en el tamaño que tienen ya la Saltarina y el Pepín (le sacan un mes al Wayra)

Fijáos en el tamaño que tienen ya la Saltarina y el Pepín (le sacan un mes al Wayra)

La semana pasada cociné un Kuchen (se pronuncia “cujen”) de piña. Creo que ya os he hablado de la gran influencia alemana en algunas zonas del Sur de Chile; los chilenos han adaptado este postre típicamente aleman, que consiste en una base de bizcocho y habitualmente fruta por encima. A su manera, los chilenos le llaman también “cuchencito” (“cujensito”). También cociné un budín de pan…de este no sé si hay un equivalente español, aunque en latinoamérica es bastante común. Es una forma muy rica de aprovechar el pan duro aunque da trabajo porque se hace al baño maría (técnica a la que siempre le tuve ojeriza) y hay que preparar caramelo para el molde.

Kuchen de piña

Kuchen de piña

budín de pan

budín de pan

Y aprovechando el caramelo sobrante le hice a Patricio una de aquellas paletas (piruletas) de caramelo natural que me hacía mi preciosa hermana Merce cuando yo era pequeña…aún recuerdo la fascinación que me producía (y supongo que mi dentista aún recuerda las caries). Tais, a tu salud, una hermosa piruleta de caramelo. Te quiero hermana, ya sabes que formas parte de muchos de mis recuerdos hermosos de la infancia.

 

La felicidad también se hereda

La felicidad también se hereda

El sábado pasado volvimos a Dalcahue, a las cocinerías. Esta vez había un grupo de españoles, jovencitos y vascos a juzgar por el acentazo, que andaban “haciendo atao” (dando el cante). Pidieron mucha más comida de la que podían comer (obviamente no conocen el saque chilote) y cuando intentaron negociar con la Sra. María, ésta les dijo tranquilamente que ya lo habían pedido y que ahora se lo tenían que comer, que “así se come en Chiloé”. Yo observaba la escena entre divertida y avergonzada, y me di cuenta que, sutilmente, me he ido “achilotando”. Cuando llegué hablaba tan alto como aquellos compatriotas, pedía las cosas de forma nada discreta y me comunicaba expansivamente, en general. Ahora ya no lo hago, y no pude evitar decirle por lo bajini a la Sra. María que “hay que ponerle carne a la pierna” o algo así, comentario que suscitó la hilaridad de las tres señoras que trabajan en ese puesto y que pasó despercibido para los chiquillos.

preparando las empanadas

preparando las empanadas

No sé cómo habrán terminado los vascos después de aquella jornada, pero probablemente habrán comprendido el tamaño de las señoras que atienden ese puesto y el significado de la expresión “quedar con el ombligo dao vuelta” .

Exterior de las cocinerías (Dalcahue)

Exterior de las cocinerías (Dalcahue)

En el puesto de la Sra. María (el nene del fondo es un compañero del cole de Patricio, inmediatamente después de esta foto se encontraron, con gran regocijo por ambas partes)

En el puesto de la Sra. María (el nene del fondo es un compañero del cole de Patricio, inmediatamente después de esta foto se encontraron, con gran regocijo por ambas partes)

Yunta ^_^

Yunta ^_^

Caldillo de mariscos...oh siiiiii!!!!!!

Caldillo de mariscos...oh siiiiii!!!!!!

Un sacho, el ancla artesanal chilota. Impresiona ¿cierto?

Un sacho, el ancla artesanal chilota. Impresiona ¿cierto?

El pollo pituco (traducción: el pollo pijo)

El pollo pituco (traducción: el pollo pijo)

En cuanto a mí, como podéis observar, sigo fiel al caldillo de mariscos. Siento ser recurrente pero creo que soy adicta. Más sobre mariscos: el domingo, a pesar de que amanecí con la garganta hecha unos zorros, me abrigué bien y fui a la feria Yumbel…y la jornada que tendría que haber estado destinada a la recuperación y desintoxicación corporal se convirtió en una bacanal de erizos, piures, choros, cholgas, navajas…todo de una frescura que haría ruborizar de envidia al mismo Neptuno…y machas a la parmesana, un invento chileno que sólo podía inventarse acá, donde las almejas (el bicho, no la concha) tienen el tamaño de la palma de mi mano…y por supuesto vino blanco fresquito, elementos que según mi querido amigo Jamadier (el mismo que le puso el nombre al cordero) son la mejor cura para los procesos gripales porque “eso no puede hacer mal”. En fin…el caso es que ese día dormí una siesta como de 3 horas (más bien me desmayé debido a la marea alcalina)…y desperté hecha una diosa.

machas

machas

machas a la parmesana

machas a la parmesana

Disfrutando como un paisanete

Disfrutando como un paisanete

A vuestra salud, abuelitos!!!

A vuestra salud, abuelitos!!!

Patricio celebraba este lunes el “día de la asistente de la educación”, para no perder la costumbre de las celebraciones escolares estrambótico-rimbombantes. El caso es que tenía que ir disfrazado de angelito (¿?!!) y en una tarde tuve que apertrecharme de tela blanca, hilo, aguja, cartón y toneladas de papel confort (papel higiénico) para improvisar una túnica y unas alitas. Todo iba perfecto (fui capaz hasta de hacerle un cuello que no pareciera un mordisco de tiburón) hasta que cosí las esponjosas alas en la espalda…y cuando ya estaban cosidas me dí cuenta de que una estaba al revés, y además era más grande que la otra! Pero a Patricio no le importó (no se enteró, en realidad) y fue todo emocionado al colegio a hacerle el show a su adorada tía Maca. Salió tan contento…no le he hecho fotos, pero probablemente rescataré alguna de la web del colegio.

El campo me tenía reservada otra sorpresa esta semana: los cerezos, que son apenas un par de palitos de medio metro, están llenos de flores. Se me había olvidado que ellos florecen antes que el resto…y las yemas de los manzanos ya explotaron; probablemente habrá una cosecha más abundante que la del año pasado (salieron tres). El pudú volvió a aparecer de improviso, y me dejó acercarme a cinco metros. Cada vez está más confiado y reduce más su zona de fuga.

Mis zarzaparrillas, ya con racimitos de flores

Mis zarzaparrillas, ya con racimitos de flores

Sakura (I)

Sakura (I)

Sakura (II)

Sakura (II)

Manzanos

Manzanos

Ejercicio de agudeza visual...¿qué c*ño hacen este niño y esta paisana en MI campo????

Ejercicio de agudeza visual...¿qué c*ño hacen este niño y esta paisana en MI campo????

5 metros :)

5 metros :)

Zanahoria cachonda :D

Zanahoria cachonda :D

En lo laboral también he tenido buenas noticias. Me concedieron el proyecto Fondecyt que solicité…un gran logro y mucha pega (curro) por delante…y en lo personal, sigo tomando café en buena compañía cuando puedo, y se avecinan actividades “extraescolares”. Ya os contaré…

Un beso para tod@s desde la oscuridad de mi bosque.

PD Mientras escribía esta entrada se armó un jaleo considerable en el galpón…esta vez no había nacido ningún cordero, sino que las ovejas planearon una fuga con nocturnidad y alevosía y ya corrían alegremente por la pradera mientras sus pobres hijitos se desgañitaban balando en el corral. La única que se quedó fue la coja, no sé si por coja o porque no se separa de su hijo. Toda una odisea tratar de arrearlas con la linterna (se desorientan mucho con la luz focalizada), y cuando al fin conseguí que entraran bajando la red por entre la que habían conseguido escabullirse, me costó tres pueblos martillar unas granpas a la madera del galpón, con la linterna en la boca, llena de barro y empezando a llover. Pero creo que por hoy ya no se escapan. Hasta dentro de quince días no las voy a soltar, por cuestiones básicas de manejo (los perros aún rondan, el pasto aún no ha crecido lo suficiente, acabo de vacunar a los corderos contra enterotoxemia y aún no son inmunes, y además las tengo que desparasitar).

Michay (Berberis darwinii)

Michay (Berberis darwinii)