Historia de un sueño valseado

Archive for Enero, 2011


El Camahueto, la Violeta y la Mora

Ene 26, 2011 Author: Eugenia | Filed under: Uncategorized

Hola Familia: Estas dos semanas se me han pasado muy rápido, supongo que debido al trabajo…estoy metida de lleno en los experimentos y las publicaciones, y la verdad es que me queda poco tiempo libre.
En estos dos fines de semana hemos seguido avanzando con la obra de la pieza, ya está aislada y forrada con tablas de mañío; le hemos colocado también la moqueta y gran parte de los adornos de ulmo, que es una madera de color rojizo llena de vetas, preciosa. El tiempo fluctúa entre un frío que te cagas-unas tormentas que te cagas-un calor que te cagas, a veces con combinaciones dos a dos.
El domingo me atreví a internarme en la jungla de falso té que ha invadido el huerto, tratando de encontrar alguna arveja, y me llevé la grata sorpresa de que, pese a las malezas, tanto las arvejas como las habas han dado fruto, e intuyo una cosecha bastante decente dentro de una semana o dos. Los calabacines me dan tres o cuatro piezas cada tres días y las lechugas del invernadero están tan gigantes que ya no sabemos qué hacer con ellas (además de comérnoslas, obviamente). Los repollos están creciendo también muy bien, sobre todo los morados, así que supongo que no nos faltará la verdura fresca en otoño. Las aromáticas siguen creciendo aunque las corte, y ya tengo orégano normal, orégano chilote, albahaca, perejil y cilantro secos para todo el año. Respecto a la cocina, últimamente la tengo bastante abandonada y me hago platos lo más prácticos posible para llevarme al trabajo, pero el fin de semana me marqué una tarta de crema catalana que estaba para morirse, y no me puedo resistir a colocaros la foto ^_^
El sábado por la tarde vinieron a vernos unos queridos amigos, con ellos venían tres regalitos: El Camahueto, la Violeta y la Mora. En cuanto se bajaron de la camioneta fueron a reconocerse con las otras ovejas, que rodearon inmediatamente al macho y le hicieron un gran recibimiento moviendo la cola y meando por todas partes. De momento parece que se llevan bien… Al macho le he puesto Camahueto porque, como va a ser el primer macho de mi criadero de ovejas chilotas, decidí que su nombre tuviera relación con el folclor de Chiloé. Como véis, parece una vaquita, por las manchas. En la mitología chilota, el Camahueto es como un ternero macho de un año, de aspecto muy hermoso y con un cuerno en la frente. Hay toda una leyenda en cuanto a su nacimiento y a cómo hay que atraparlo para conseguir amansarlo y obtener su cuerno, al que se le atribuyen propiedades curativas y rejuvenecedoras (cura la impotencia, el reumatismo, la anemia, las fracturas, las afecciones de la piel, etc. etc.). De hecho, en Castro hay alguna yerbería (como un herbolario pero medio esotérico) en la que venden “raspadura de cuerno de camahueto” como remedio milagroso que aporta una fuerza y resistencia sobrenaturales…pero hay que tener cuidado, porque si se toma una sobredosis, la persona queda “encamahuetada” (fuera de control).
Estos cuatro últimos días ha hecho mucho calor por las mañanas; una tarde vimos llegar unos cuantos chalilos (¿os acordáis de los chalilos?) y al día siguiente ya estábamos preparados con la hoguera fuera de la casa para atraerlos, pero afortunadamente bajó mucho la temperatura y su ataque fue neutralizado por el frío…de todas formas en algún momento vam a llegar. Eso sí, este año hay algo con lo que no cuentan: mis dos terribles felinos depredadores, que se van a poner las botas con tanto bichejo revoloteando y paseándose por ahí. Hablando de pasearse, el pudú se ha aficionado a entrar en el huerto de los manzanos y el otro día me dejó acercarme hasta estar a dos metros de él; es muy confiado porque no ha tenido apenas contacto con humanos. Realmente es un animalito mágico, encantador.Es perfectamente comprensible por qué se le llama ciervo ratón, no sólo por su pequeño tamaño sino porque, efectivamente, tiene cara de ratoncito, e incluso sus orejitas son redondeadas. No llevaba la cámara conmigo, qué lástima.
Siento demorarme en publicar cositas, la verdad es que el trabajo me tiene absorbida, pero no me olvido de vosotr@s. Un besin para tod@s, os quiero.

gato flojo

gato flojo

 

Mi rebaño

Mi rebaño

Camahueto, Violeta y Mora

Camahueto, Violeta y Mora

Tarta de crema catalana

Tarta de crema catalana

Camahueto ^_^

Camahueto ^_^

Primeros pinitos de Patricio en la auto-foto

Primeros pinitos de Patricio en la auto-foto

CUATRO MÁS EN LA FAMILIA

Ene 9, 2011 Author: Eugenia | Filed under: Uncategorized

Mis queridísim@s,

Esta semana he estado todo el día en el campo (no en el mío, en el del trabajo) porque ya empezaron mis experimentos. Hacer ciencia es un proceso fascinante, aunque cuando trabajas con animales vivos es más difícil controlar las variables…por ejemplo, que las ovejas se coman los letreros con el número del comedero (¡!).

En lo doméstico, os cuento que ya terminamos la obra del suelo de la cocina y ha quedado bastante bien, aunque aún quedan pequeños retoques, pero al menos los muebles han regresado a su legítimo lugar y ya no tengo que cocinar en el living (salón) o ir a buscar un tarro de fideos al pasillo.

Este fin de semana hemos retomado la obra de la pieza (habitación) que quedó suspendida al comenzar el invierno. Está construída completa, pero hay que aislarla, forrarla con tablones por dentro, colocar las ventanas, y una vez hecho esto, conectarla con el resto de la casa.

El sábado por la mañana llegaron las cuatro ovejas chilotas (de las negras) que he comprado para mi criadero. Os presento (de izquierda a derecha) a “Sara”, “Meche”, “Tais” y “Piniweda”. Son corderas jóvenes: las dos más pequeñas (Sara y Piniweda) tienen 4 meses, y las dos más grandes (Meche y Tais) cinco. Como veis, la diferencia de tamaño y peso entre ellas es patente, y también con respecto a las blancas.

Bienvenidas, hermosas!!!

Bienvenidas, hermosas!!!

De momento no se llevan muy bien; hicieron un reconocimiento inicial, y las dos más pequeñas trataron de mamar de las blancas (porque están recién destetadas y estaban asustadas), pero las blancas dijeron que ¡y una leche!. Asi que las pobres pequeñitas se han llevado más de un empujón. Pastorean todas juntas (las negras siguen a las blancas porque son las que conocen el territorio), pero no revueltas, y cuando las guardé ayer al atardecer, las blancas se metieron en el corral donde han dormido siempre y las otras, en el de enfrente. Yo supongo que en unos días más´formarán rebaño todas juntas, ya os contaré.

Lalaralalita, tengo 6 ovejitas...^_^

Lalaralalita, tengo 6 ovejitas...^_^

El sábado celebramos el cumple de una de las niñas, aunque casi ni los vi, porque pasaron todo el día jugando fuera (parecían niñ@s-zombie porque les dejamos a ellos manipular el bote de litro de bloqueador solar y no es de los que se absorben fácilmente) y porque además yo tenía que trabajar en el ordenador…comimos completos y la torta, esta vez fue comprada. Ni punto de comparacíón con las que yo hago, pero a los peques les gustó igual.

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Y esta semana no tengo nada más que contaros, como veis el trabajo me absorbe bastante. Pero estoy muy feliz con mis seis ovejas y mi trabajo, y con todo en general, y como siempre que estoy así me gusta compartirlo para que os alegréis conmigo. Un beso para tod@s desde mi Isla Bonita.

LAS OVEJAS PENDEJAS Y LA NOCHEVIEJA

Ene 4, 2011 Author: Eugenia | Filed under: Uncategorized

Queridas, queridos: 

Estas semanas voy a estar ocupada con experimentos, así que quizá no pueda actualizar tan rápido como me gustaría…Y hoy, por falta de tiempo, las fotos van juntas al final.

Al fin llegó el verano a la isla, o al menos eso es lo que pensé el último día del año 2010, cuando después de meses y meses de frío, viento y lluvia, de repente salió el sol y a medio día estábamos a 30 grados. Para trabajar en el campo tuvimos que untarnos de bloqueador (protector) solar factor 50 hasta debajo de la lengua, porque estos días hay alerta de radiación (avisan por la tele cuando dan el tiempo; colocan solecitos de diferentes colores, y el rojo significa alerta máxima; estos días estamos con rojo). Recordad que acá estamos mucho más cerca del agujero sur de la capa de ozono y que la radiación llega de forma diferente. Mientras trabajábamos dejamos a las ovejas pastar tranquilamente en el potrero que está junto al huerto, y cometimos el fatal error de dejar el portón abierto porque “no creo que vayan a entrar acá”…resultado: en un momento determinado, levanto la vista de las lechugas que estaba desmalezando y me encuentro a la Grande en éxtasis masticando unas matas de arveja (guisante) en flor como si le fuera la vida en ello…la Lemuyana, que es más pequeñaja y menos dominante, venía justo detrás entrando. Salí corriendo, las eché de ahí y cerré el portón del huerto, pero por alguna razón cuando volví a trabajar se quedaron ahí, al otro lado, en vez de irse a pastar. Yo no entendía por qué y me puse a observarlas, y al medio minuto veo a la grande que hace como un cálculo mental, coge carrerilla y ¡alehop! Salta y se cuela entre los dos alambres de púas del cerco…y a comer alegremente arvejas otra vez. 

Volví a echar a correr, las saqué y las reté (regañé), y creo que me entendieron, porque se fueron, como si las hubiera castigado, hacia su corral. El cerco quedó lleno de mechones de lana de oveja. Le puse otra línea de alambre de púas, y asunto arreglado (o al menos eso pensé en aquel momento, inocente yo…). 

Cambiando de tema, para celebrar el fin de año relajadamente, sin estrés y disfrutando del fin de semana, decidimos ponernos con la aplazada obra de colocarle baldosas al suelo de la cocina…¡¡¡Yuhuuu!!! ¡Vaya fiestón! El frigorífico y el congelador en el salón, las mesas arrinconadas donde se podía, el fregadero desterrado fuera de la casa, el agua cortada y la familia haciendo equilibrios sobre dos tablones a modo de trapecio para pasar de una habitació a otra…Eso sin contar los gatos medio asfixiados por el calor que en cuanto podían se tumbaban sobre las baldosas recién colocadas, moviéndolas, obviamente. 

En estas condiciones, el viernes31 a las 7 de la tarde me di cuenta que iba a ser virtualmente imposible hacer una cena de nochevieja decente (acá no le llaman nochevieja, se refieren a “año nuevo” en global, tanto a la noche del 31 como al día 1). Afortunadamente nos llamaron unos amigos para invitarnos a “esperar las doce” en su fogón. 

Cuando salimos de la casa, a eso de las nueve, aún brillaba el sol. Me acababa de duchar me había puesto unos vaqueros viejos y una camiseta de manga corta. y llevaba el pelo mojado. La ventanilla de la camioneta iba abierta y en la radio sonaba una cumbia chilena muy típica de estas fechas (“un año más…que se va…no importa los años que tienes…es el tiempo el que no se detieeeeene”). Me acordé de esas nocheviejas en León, saliendo de casa de noche cerrada, tapada desde la nariz hasta los pies, metiéndome lo más rápidamente posible  en un coche o en otra casa…Pensé en el reloj de la Puerta del Sol, en las uvas, en mi familia. Pensé en cómo ha cambiado mi vida en este año. Pensé que celebrar la nochevieja en pleno verano era algo muy, muy extraño…y que no me desagradaba del todo. 

En estas reflexiones volaba mi mente cuando de repente ví un par de camionetas (con la cabina de atrás abierta llena de paisanas, niños, bebés y gente joven con claro ambiente festivo) atascadas en el camino. La familia de un vecino había venido de visita, y sus camionetas no eran de tracción a las 4 ruedas, así que pudieron bajar la cuesta pero no subirla…Como pudimos, tiramos de ellos con mi camioneta, y finalmente pudieron salir de allí para irse a cenar y a celebrar a otro lado. 

Nuestros amigos habían colocado un chanchito en los palos del fogón y nos estaban esperando con una “once” (merienda). En Chile no se comen las uvas con las campanadas, al menos no de forma masiva, aunque en algunas casas se sirven uvas con el postre. Lo que se hace es “esperar las doce”. Alguien va controlando el reloj; cuando dan las doce avisa a los demás y todo el mundo se para (en Chile pararse es levantarse) y se da un abrazo y un beso. Lo que yo desconocía era que en este momento cada uno le dice al que abraza una frase (unos con más ingenio y otros más clásicos y/o repetitivos) del tipo: “que este año sea mejor que el anterior”, “que en este año tengas salud/prosperidad/suerte”, etc, y el otro responde con una frase similar.Y claro, como no lo sabía, a mí me decían estas cosas y yo sólo contestaba: “gracias”, o “sí, sí, ojalá sea así”…sin decir nada a cambio. Bueno, al menos para el año que viene ya me lo sé… 

También es tradición “hacer un salud” (brindar por algo). La persona que hace el salud levanta su vaso y hace un pequeño o gran deiscurso, también más o menos elaborado dependiendo de la labia y el ingenio. No es obligatorio, hay personas que lo hacen y otras no. Con el salud por “los que quisiéramos que estuvieran y no están” lloré a gusto ,pero le eché la culpa al humo del fogón; sin embargo con mi propio salud (por la tierra y la gente de Chiloé, y por las maravillosas personas que con su cariño y respeto han aliviado la sensación de desarraigo que me ha acompañado durante este año), ya no coló lo del humo y casi no pude ni terminar de hablar. Cebollenta que es una, oiga. La reunión de esa noche fue muy agradable y agradezco infinitamente a nuestros amigos por su cariñosa invitación. 

El día de Año Nuevo me desperté a las 9 de la mañana (cosa rara porque siempre me caigo de la cama a las 6, aunque sea fin de semana) y salí a soltar a mis ovejitas. La mañana estaba preciosa, brillaba el sol y corría una brisa fresca y deliciosa. Mi campo se veía más hermoso que nunca y me sentí muy feliz de vivir en este lugar…todo maravillosamente bucólico y pastoril, hasta que llegué al corral y me dí cuenta que de pastoril, nanai, porque mis ovejas habían desaparecido. Busque por todas partes pero definitivamente no estaban. Deduje que se habían salido del corral utilizando la misma técnica que usaron para colarse en el huerto, es decir, a lo Houdini en versión ovina. Resulta que las muy pelanduscas se habían ido a celebrar la nochevieja con el carnero del vecino, cuando fui a ver donde estaban, me las encontré pastando tranquilamente junto al rebaño. 

Para completar la accidentada entrada en el 2011, al instalar el fregadero nos dimos cuenta de que no llegaba agua a la casa, porque la bomba que sube agua del río se había vuelto a estropear. Viva y bravo. 

Ante la imposibilidad de cocinar, hice fuego afuera y tiré un poco de carne en la parrilla, aprovechando el buen tiempo. Por la tarde, a eso de las 4, el calor era insoportable así que decidimos bajar a darmos un remojón (y coger agua para beber, porque está impoluta) en el tramo del río salmones que pasa por nuestro “territorio”. El agua estaba a unos 5 grados de temperatura y costaba meterse, pero nos quedamos fresquitos para seguir trabajando en la obra del suelo el resto del día. 

Afortunadamente (para nosotros, no para los trabajadores) en Castro los comercios abren los domingos, así que el día 2 nos fuimos tempranito a comprar los materiales necesarios para arreglar la bomba, y aproveché para ir al mercado a comprar pescado fresquito. A la vuelta me detuve para hacer una foto que llevaba todo el año queriendo hacer; en una de las casas que hay al lado de la carretera se ve desde lo lejos el esqueleto de un barco…bueno, esto era cuando llegué, porque ahora hay dos. Parece que el que estaba construyendo no le gustó al paisa y decidió hacerse otro. A veces tiene encendido una especie de cañón de barco humeante, que es donde se mete la madera para ir combándola, y es realmente espectacular. En Chiloé la gente se hace el barco donde le quede más cerca del bosque, y una vez que está hecho, lo remolcan hasta el mar. Así de sencillo…¿para qué complicarse más?

(Me queda pendiente de descargar y subir otra que también llevaba unos días queriendo hacer: un cordero que alguien ató en una plaza a la entrada de Castro con la intención de engordarlo para navidades, comiéndose tranquilamente el letrero de “Bienvenidos a Castro” que la Municipalidad había hecho tan esmeradamente recortando arbustos y plantando flores).

En ese mismo viaje de vuelta a casa del domingo, pero ya en el camino rural, vimos un pollo de tiuque que se había caído; el pobre corría delante de la camioneta y no conseguía elevar el vuelo. Pensando que podríamos devolverlo al vuelo como si fuera un vencejo, mi compi se bajó para ir a recogerlo, y yo desde la camioneta ví como la mamá del pollo, cabreadísima, se tiraba en picado para proteger a su retoño, y me dí cuenta que las rapaces no funcionan como los vencejos, por lo que decidimos abortar la misión de salvamento y salir por patas. 

Y así comenzó el 2011 en esta Tierra de las Gaviotas. Ojalá que este año podamos darnos ese abrazo que no nos dimos en nochevieja. Os quiero.

Mis ovejas experimentales (¿Se aprecia el número que llevan pintado en el lomo?)

Mis ovejas experimentales (¿Se aprecia el número que llevan pintado en el lomo?)

Pose-trabajo (o: cómo molamos yo y mis ovejas chilotas)

Pose-trabajo (o: cómo molamos yo y mis ovejas chilotas)

Año nuevo en verano

Año nuevo en verano

Volando voy...

Volando voy...

...volando vengo

...volando vengo

En amor y compañía...o no tanto (fijáos cómo mira la negra a las ovejas)

En amor y compañía...o no tanto (fijáos cómo mira la negra a las ovejas)

Chanchito al palo y chanchito con la boca hecha agua (literal)

Chanchito al palo y chanchito con la boca hecha agua (literal)

Jubilados mirando las obras y sufriendo los efectos del calor

Jubilados mirando las obras y sufriendo los efectos del calor

Un barco en el jardín (I)

Un barco en el jardín (I)

Un barco en el jardín (II)

Un barco en el jardín (II)


En España son las…


En Chile son las…


 

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