Estimad@s.

La semana pasada tuve que forrar con papel de regalo una caja gigante de la que tendrá que salir mi hijo en su ceremonia de graduación…imaginaros el espectáculo al movilizarla por Castro…en fin. Además, me entregaron la túnica que tiene que colocarse ese día (una especie de saco azul…vamos, que con ella puesta parece el murciélago que pilló el Stalin pero azul y con un lazo amarillo al cuello).

 

forrar una caja de este tamaño no es tan sencillo como puede pensarse...

forrar una caja de este tamaño no es tan sencillo como puede pensarse...

Me invitaron a un seminario ovino en Loncoche, un pueblito de la novena región (Araucanía, os recuerdo, donde los indígenas pehuenches, los mapuches y los piñones gigantes de Araucaria…¿os acordáis?). Desde Castro son “sólo” 9 horas de viaje…pero valió la pena. En lo laboral salió todo bien (o al menos esa fue mi impresión) y la gente fue super amable conmigo. Me llevaron de “paseo exprés” a Villarrica, uno de los mayores centros turísticos de Chile (tiene un lago y un volcán con nieve perpetua muy bonitos). Además los organizadores del seminario me regalaron una artesanía local, unos copihues de madera.

artesanía

artesanía

Lo que se ve al fondo es el volcán y el lago (Villarrica)

Lo que se ve al fondo es el volcán y el lago (Villarrica)

El copihue (Lapageria rosea) es la Flor Nacional de Chile (tienen bandera nacional, himno nacional, escudo nacional, animal nacional, flor nacional y seguro que alguna otra cosa nacional que desconozco…). El nombre viene del mapundungun “kopiwe”. Es como una enredadera. Las flores son rojas, preciosas (también hay copihue blanco pero el nacional es el rojo), y actualmente está prohibida su recolección y venta, aunque en la zona donde estuve es donde está la mayor población de la especie, y es por eso que hacen artesanía con motivos de copihues. Como curiosidad, la marca de fósforos (cerillas) más utilizada en Chile desde hace décadas se llama copihue, las cajitas tienen la flor dibujada y la leyenda “trabajo de chilenos”. Fue una de los primeros objetos chilenos me regalaron estando aún en España, y aunque ahora utilizo los fósforos en cantidades industriales y en varios tamaños diferentes, aún guardo esa cajita con mucho cariño. Una leyenda cuenta que los copihues provienen de las lágrimas de sangre derramadas por los guerreros mapuches al ver a sus compañeros muertos tras una batalla. Hay otra que explica la historia de dos príncipes, la princesa mapuche Hues y el príncipe pehuenche Copih, que mantenían una relación amorosa en secreto, y un día los pilló el padre de Hues a orillas de la laguna Nahuel. El padre les atravesó el corazón con una lanza, murieron y sus cuerpos cayeron al agua. Tiempo después, los pueblos mapuche y pehuenche, tristes por la ausencia de los príncipes, se reunieron en las orillas de la laguna para recordarlos. Al amanecer, emergieron dos lanzas de las aguas, entrecruzadas y atadas por una enredadera, y en ella había dos hermosas flores alargadas, una roja como la sangre y otra blanca como la nieve. A esas flores las bautizaron como copihues.

copihues

copihues

 

Siguiendo con mi viaje, estuve de visita en el campo de algunos productores de la zona, y uno de ellos tenía (a ver si me acuerdo de todo): ovejas, cabras, chanchos, gallinas, pavos, patos, ocas, conejos, abejas…y dos llamas (macho y hembra) que compró con intención de pastorear a las ovejas (en esta zona las utilizan para eso). Al principio sólo tenía a la llama y todo iba bien, hasta que compró al llamo…entonces la hembra empezó a ponerse agresiva y se fue a la porra la labor de pastoreo. Ahora los mantiene juntos en un potrero grande sólo para ellas…lo que no sabía el pobre es que las llamas y los llamos pasan todo el año separados (se odian), y sólo se juntan en la época de reproducción.

llama y llamo

llama y llamo

El resto de la semana transcurrió tranquilo, aunque tuvimos un duro trabajo para desmalezar las habas y los guisantes, porque no les echamos herbicidas y claro, las plantas adventicias (para un biólogo no existen las “malas hierbas”) hacen su agosto…en diciembre.

El lunes de esta semana, cuando llegué a dejar a Patricio en su sala (clase), una “apoderada” (vamos, una mamá, pero es que a los responsables de los niños se les llama apoderados para evitar discriminar a los que no tienen papá y/o mamá) con la que me llevo bien se me quedó mirando y me dijo:

- “Y tú…qué te pasó ayer que no viniste?”

-Que no vine ¿a dónde? -Pregunté, muy mosqueada

-Pues al Paseo de Curso, mujer…………………..

En ese momento me llevé la mano a la frente y exclamé un “conchesumare!!!” digno de cualquier chileno que se precie de serlo. La traducción en este caso equivale a un “h*stia p*ta!!!” (con perdón). El Paseo de Curso: actividad clásica por excelencia, no puede faltar en los diciembres de todos los escolares chilenos desde los 3 hasta los 16 años. El nivel de importancia es tal, que a los niños chilenos no se les amenaza diciéndoles que se quedarán sin “viejito pascuero” (papá noel), sino que si no se portan bien, no irán al Paseo de Curso. El Paseo lo organizan los apoderados de cada curso. Se recauda plata, se ponen de acuerdo para ver dónde será, qué día, a qué hora, y sobre todo…qué se va a comer y beber y qué regalo se le va a hacer a los niños. Porque claro, como en cualquier evento social chileno que se precie, hay cantidades ingentes de comida; en este caso anticuchos (pinchos morunos), lo sé porque fui a la reunión donde se decidió todo esto) y también se le entrega un regalo a cada niño. El caso es que esta reunión para decidir estas cosas TAN importantes fue hace UN MES, y yo apunté la fecha en un cuaderno…y ahí quedó. Con el grado de actividad laboral, viajes y sobre todo, la ingente cantidad de actividades del Pato en el colegio y el jardín (recordad la Semana del Párvulo, aaaarrrggg!!!), pasó lo que tenía que pasar…SE ME OLVIDÓ EL PASEO DEL CURSO. Así que, mientras los compañeros de clase de patricio se lo pasaban pipa el domingo por la tarde jugando en un centro de diversiones y comiendo anticuchos, mi pobre hijito hizo lo mismo que casi todos los domingos…jugar en el campo mientras yo doblaba el lomo en el huerto. Aunque la verdad es que hizo un día precioso…

El caso es que después de que me lo dijeran las mamás, el lunes me fui al trabajo con un sentimiento de culpa del porte de un buque (expresión chilena para decir “enorme”). Sin embargo, cuando fui a recogerlo a mediodía, salía flipando porque la tía le había guardado sus regalos (2), y claro, patricio no esperaba que un luner cualquiera le cayeran dos regalos del cielo…así que hablé con él, le expliqué lo que me había pasado y me dijo: “no te preocupes mamá, yo sé que tu trabajo es importante y a veces se te olvidan las cosas porque estás muy ocupada, pero no me importa porque me han hecho dos regalos”. Se me partió el corazón de nuevo, pero sonreí y lo abracé, y me sentí muy orgullosa de él. Cuando abrió los regalos se le pasó cualquier resto de pena por no haber ido al paseo: una pistola lanza-dardos de gomaespuma y una camioneta monstruo con ruedas intercambiables…sí, antes de que lo preguntéis, en Chile hay una división sexista de los juguetes mucho más fuerte que en España, que traspasa incluso a los colegios. Cualquier intento de que el regalo hubiera sido un cuento, un puzzle, un instrumento musical o algo por el estilo, habría sido surrealismo puro. Vamos, que aunque algo me atrevía a sugerir a alguna apoderada, ni p*** caso.

La semana pasó rápido, con mucho trabajo, el miércoles sin trabajo ni cole (aquí, obviamente, no hay puente de la Constitución, pero el día 8 de diciembre es el “día de la virgen”, y es “feriado”). Se nos volvió a estropear la camioneta (viva mi camioneta!), y como el jeep lleva muerto un par de meses, nos tocó subir a pata, y tal como pinta la cosa, nos va a tocar hacer lo propio esta semana que viene. El sábado nuestra amiga la vaquita culona (la blanca y negra) ofreció su vida para que nosotros podamos alimentarnos durante el próximo medio año. Si hubiérais visto a los gatos…pillaron tanta carne fresca que después lo único que pudieron hacer fue entrar tambaleándose en la casa, con la panza más inflada que un globo, a hacer la digestión el resto de la tarde, tirados por cualquier parte. Vuelvo a tener el arcón vertical (y el congelador del refri) lleno con 150 Kg de carne, pero afortunadamente esta vez no ha habido un terremoto (no sé si os acordáis que el día del terremoto habíamos matado otra vaca), y no se ha ido la luz, con lo cual esta vez espero que la carne se congele relativamente rápido. Para los más sensibles: vale, sí, en esta casa matamos animales y nos los comemos…pero mi ternera nació en este campo, y toda su vida se ha alimentado de hierba y leche de su mamá. Sólo ha recibido la medicación estrictamente necesaria (desparasitación y vacunas) y le hemos dado un trato cariñoso, incluso cuando la muy guarra se metía en el invernadero a comerse las lechugas. Y os aseguro que ni se enteró de iba a morir. Yo creo que es una vida (y una muerte) más que digna para una vaquita…

la última foto de las tres juntas

la última foto de las tres juntas

carnivora felidae en acción

carnivora felidae en acción

Y así se han pasado dos semanas más en la Tierra de las Gaviotas. La primavera es rebelde, hay días que sale el sol y otros “se caga lloviendo” (llueve a cántaros), y a veces hace un frío que pela, como de invierno. Me han dicho que es por el efecto del niño (no del mío, del climatológico) y que va a durar al menos un año más. Viva el Hemisferio Sur. Arg.

Besos, besos, besos.