Queridas y queridos:

Hoy, por falta de tiempo y para evitar desastres informáticos, todas las fotos van al final.

Antes de empezar: Un saludo grande, grande y muchos besos de parte de Patricio para todas las niñas y niños del C.P. La Palomera, que por estas fechas enfrentan la vuelta al cole, si no me equivoco ya en el edificio ”de los mayores”. Enhorabuena y feliz comienzo de curso!!!!!!!!!!

LLevo un par de semanas sin actualizar. la causa de este involuntario silencio ha sido una auténtica locura de cosas que han pasado. Una bella locura, en cualquier caso.

Hace dos lunes Patricio interpretó su papel estelar de escocés en la introducción del Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, en el festival anual de inglés de su colegio. El martes viajé de nuevo a Osorno por un tema super importante de trabajo (emoción, intriga, dolor de barriga, en cuanto haya noticias os cuento) y volví el miércoles. El viernes se celebró en Castro el Seminario Internacional del Ovino Chilote, con dos profes de la Uni de León como invitados de honor, y me puse muy contenta de poder verlos y charlar con ellos un ratito. Todo muy fugaz, porque mis “innumerables ratos de ocio” son escasos últimamente… pero creo que se fueron contentos y en el momento en que escribo estas líneas deben estar volando hacia España después de haber asistido a otro seminario en Tierra del Fuego y haber disfrutado de la majestuosidad de las Torres del Paine. 

El sábado  por la mañana plantamos unos manzanos que, si todo va bien, comenzarán a dar fruto el año que viene.  Por la tarde descubrí que la Garbosa (la ternera marrón) había  encontrado la manera de colarse al campo y estaba pastando tranquilamente  delante de la casa;  no le di mayor importancia, porque aunque desde ahí tiene acceso directo al huerto, ahora sólo hay ajos y grosellas, y no le gustan mucho; la sorpresa llegó cuando un rato después subí  a coger una lechuga y descubrí que estaba la puerta del invernadero abierta…y la Garbosa había entrado, había pisoteado todo, se había zampado todas las lechugas, el perejil (que estaba precioso), las acelgas ,y además me había dejado dos o tres “regalitos” apestosos. Un gran condoro lo de la puerta del invernadero…aunque servirá para que no se nos olvide cerrarla nunca más. Un rato después me encontré allí mismo a otras viejas amigas…las ovejas del vecino. Las muy patudas (gorronas) han encontrado la manera de colarse en mi huerto para zamparse la poca hierba que queda.

El domingo pillé infraganti al Stalin enredando con algo que parecía un ratón…pero no. Era un murciélago que debía haber pillado por la noche, y que aún mantenía con vida para jugar con él antes de zampárselo. Se lo robé un rato para enseñárselo a Patricio, que al principio se asustó y  flipó con el hecho de que “hubiera vampiros en nuestro campo”. Me llevó un rato explicarle la diferencia entre los vampiros y los murciélagos y al final se acercó (a una prudente distancia) para que le mostrara las orejotas y los afilados dientecillos del pobre animalito. Después me debatí ante el dilema de devolvérselo al Stalin o darle una muerte rápida. Finalmente decidí devolvérselo al gato, porque él lo había cazado y lo justo era que siguiera el ciclo de la vida y esas cosas (lo que se aprende viendo El Rey León 457 veces, oye…los que tienen niño@s pequeñ@s lo saben bien).

La semana siguiente (o sea, la semana pasada) comenzó con una “grata” sorpresa: se me estropeó la bomba que coge agua del río para subirla hasta la casa, y me quedé sin agua. Afortunadamente, tras varios días de secano,  por la tarde llovió y recogí agua de lluvia en un estanque y en varias ollas que coloqué bajo el alero.  Estuve sin agua hasta el viernes, no me preguntéis los milagros que tuve que hacer para poder bañarnos, cocinar, beber y tirar de la cadena.

El martes por la tarde nos embarcábamos Patricio y yo rumbo a Santiago (por trámites burocráticos again), así que por la mañana lo llevé al cole como cualquier día pensando en volver a casa a mediodía para que se cambiara de ropa y preparar una mochila para el viaje. Pero…sorpresa de nuevo! El jeep decidió dejarnos tirados a mitad del camino que sale a la carretera. Afortunadamente pasábamos justo por delante de la casa de un vecino que me ayudó a empujar el jeep para que no estorbara en el camino, y que nos llevó en su camioneta hasta el paradero de micro. Así que me tuve que ir a Santiago con Patricio vestido de Uniforme y comprando a la rápida lo básico para un viaje de dos días, sin saber si podríamos llegar pronto por la mañana a Santiago porque en el periódico decían que se esperaban las mareas más bajas de los últimos cuatro años, y que habría restricciones en los embarques de vehículos grandes a los transbordadores. Además, pendiente de un mail de trabajo, con la presión de los trámites que tenía que hacer en la capital y los que tendría que hacer en castro al regresar, y con un trabajo por entregar antes de las fiestas patrias. Realmente estresante, pero decidí tomármelo con filosofía y disfrutar el viaje junto a mi hijo lo mejor posible.

El miércoles por la mañana nos recorrimos medio Santiago de embajada en ministerio, pero a la una de la tarde ya estábamos libres para disfrutar hasta las 8 de la noche. Lo llevé a recorrer la Alameda con un sol primaveral y a jugar a algunos lugares que no existen en Castro. Los funcionarios públicos estaban en huelga debido a las medidas que ha tomado el gobierno (están echando a la calle a muchos trabajadores del Estado) y había mucho jaleo, música en la puerta de los ministerios, panfletos, etc, pero afortunadamente conseguimos hacer todos los trámites, y mi chanchito se portó super bien. Llegamos a Castro el jueves por la mañana, muy cansados pero muy contentos. Con la premura de los preparativos no llevé la cámara, así que esta vez no hay fotos de Santiago. El viernes por la tarde tuve que llevarle al ensayo de la obra “La pérgola de las flores”, una obra clásica chilena que representarán este martes (hace el papel de limpiabotas).

El sábado (11 de septiembre) hice una jornada de introspección y trabajo en la casa y el huerto. Ha sido mi primer 11S en Chile. Por lo que pude saber, apenas hubo disturbios, simplemente algunos altercados con la prensa en santiago después de la manifestación.

Ayer (domingo) por la mañana me encontré una sorpresa en la puerta: un gato nuevo que había venido de visita y quería colarse en la casa!!!!! Jochimín y Stalin no estaban de acuerdo en absoluto, se metieron corriendo entre mis piernas y me miraban como diciendo: “no lo dejes entrar, mami”. Tuve que sobreponerme a mis ganas de darle de comer y hacerle mimos, porque seguramente pertenece al vecino y si lo “aguacho” (adopto), el vecino lo considerará una ofensa. Así que con gran dolor de mi corazón tuve que ignorarlo… para gran regocijo de mis dos mininos legítimos.

Cosas varias: estas dos semanas he sufrido un ataque visual ortográfico masivo, que tuvo su culminación con un mensaje de movistar que me llegó al celular (móvil): “HAS RENDIR TU DINERO!!!” Y en una publicidad de los programas de doctorado de una Universidad encontré otra que me hizo rechinar los dientes . No menciono ni la Universidad ni la falta, porque los de movistar no me generan ningún respeto pero las Universidades (al menos de momento) sí.  Entiendo que los paisanos de los pequeños negocios o de las micros hagan faltas en sus carteles, pero esto me hizo flipar, y mucho. No sé, quizá soy demasiado exigente con el tema de las faltas, pero creo que a ciertas entidades se les deben exigir unos mínimos. Hablando de micros, sigo en mi cruzada particular de ir y volver en micro rural a casa y al cole. Los conductores ya me conocen y a veces me ceden el asiento de honor (al lado del conductor). A veces van tan llenas que hay que entrar con abrelatas. Las músicas pueden variar desde cumbias a todo trapo, rancheras lacrimógenas o “radio corazón” con sus anuncios de “vecina, tenemos la más rica oferta para usted”. Realmente entrañable el tema de las micros. Algún día me gustaría que enseñaros fotos, lo que pasa es que me da cosa violentar la intimidad de los tranquilos trabajadores con mochila y los escolares, uniformados y soñolientos, que viajan cada día a mi lado.

En una ecuela pública que está en pleno centro de castro, se ven por la mañana cientos de bandurrias (Theristicus melanopis melanopis) armando un escándalo terrible. Anidan en un árbol que está plantado en el jardín de la escuela. El otro día las ví y me acordé de mi querido Viajero Austral, así que, Paco, las dos fotos van en tu honor.

Más chorradas: no sé si os he comentado que aquí los noticieros están “auspiciados” (patrocinados) por marcas comerciales. El otro día me reí mucho porque una voz de anuncio dijo, muy seriamente: “jabón líquido dermovagisil presenta las noticias de tele 13″. Una tontera, pero me hizo reir. Lo que no me hizo tanta gracia fue cuando el Stalin me metió dentro del saco de harina que me dejé abierto por accidente (aunque afortunadamente estaba casi vacío) y salió convertido en un gato blanco, estornudando y llenándome la casa de pisaditas blancas.

Por último, estos días sale el sol a menudo, y como casi siempre llueve, cada poco me aparece un arcoiris gigantesco (y a veces dos) frente a la ventana de la cocina. La verdad es que nunca había visto arco irirs tan grandes y hermosos, ni tan cerca; parece que uno pudiera salir afuera y tocarlos. 

Y esto es todo, bastante resumido… realmente han sido dos semanas muy intensas. Y la vida sigue en la Tierra de las Gaviotas, a caballo entre el surrealismo y el subdesarrollo, más real de lo que haya vivido jamás y con un concepto de desarrollo tan relativo que ningún informe de la FAO puede llegar a conceptualizarlo. Os quiero.

  

Mi escocés

Mi escocés

Grandes artistas

Grandes artistas

La niña más alta es la Tía Katy ^_^

La niña más alta es la Tía Katy ^_^

Mis mininos, ya adultos pero igual de regalones (mimosos)

Mis mininos, ya adultos pero igual de regalones (mimosos)

Stalin enharinado

Stalin enharinado

Ejercicio de agudeza visual: los nuevos manzanos

Ejercicio de agudeza visual: los nuevos manzanos

A la gente le gusta jugar al sol...

A la gente le gusta jugar al sol...

La merienda del Stalin ("mamá, yo no sabía que teníamos vampiros en nuestro campo")

La merienda del Stalin ("mamá, yo no sabía que teníamos vampiros en nuestro campo")

En la entrada (1)

En la entrada (1)

En la entrada (II)

En la entrada (II)

Vecinas patudas

Vecinas patudas

Sistema de recogida de agua altamente tecnificado :P

Sistema de recogida de agua altamente tecnificado :P

Una de las muchas bandurrias que viven en el árbol junto a la Escuela Luis Uribe

Una de las muchas bandurrias que viven en el árbol junto a la Escuela Luis Uribe

Bandurria en el patio de una iglesia del centro

Bandurria en el patio de una iglesia del centro

El visitante

El visitante

Desde la ventana de la cocina

Desde la ventana de la cocina