Hola de nuevo… Efectivamente, llevo dos semanas sin subir nada, y encima he quitado los post antiguos…la web se ha quedado fría, lo cual va muy acorde con estos quince días. La ola de frío continúa. Este ha sido el junio más frío en los últimos 98 años en Chile, o al menos eso dicen en las noticias. Por las mañanas, el agua que le pongo fuera de casa a los gatos aparece con una capa de hielo, y los pobres no entienden nada.

Stalin retratado por Patricio
Stalin retratado por Patricio

Mañana se terminan las vacaciones de invierno, así que hoy es el último día de tranquilidad hogareña para Patricio (y para mí). En estos días no ha ocurrido nada de particular. Seguimos sin camioneta, pero afortunadamente tenemos el suzuki  para subir la cuesta. Las verduras del invernadero siguen creciendo sin prisa pero sin pausa, y comemos lechuga fresca todos los días (las del supermercado están cutrísimas y a precio de oro debido a las heladas). He aprendido a hacer sopaipillas, que son una especie de tortas fritas hechas con harina, levadura, agua, sal y zapallo (calabaza). Como siempre, muy ligeras, jejejej. Se comen con mostaza o empapadas en chancaca, un almíbar preparado con melaza y especias (en este caso se llaman “sopaipillas pasadas”).

Sopaipillas
Sopaipillas

Un día encontré en el mercado unos tubérculos muy raros que aquí llaman topinambures. Compré unos pocos y me los traje para casa con afán investigador. La planta se llama Helianthus tuberosus, y es un primo de los girasoles. En muchas partes se utiliza como planta ornamental porque tiene unos floripondios grandes y amarillos, pero sin pipas. Aquí le dan los tubérculos al ganado, pero no se utiliza mucho para consumo humano. El caso es que es comestible pero tiene un ligero inconveniente…me han contado que hay escritos de los conquistadores españoles hablando sobre el topinambur acerca de lo flatulento que es. Indagando un poco más me enteré que es muy rico en inulina, un tipo de azúcar que tiene un gran efecto prebiótico (es decir, que a las bacterias beneficiosas que tenemos es el colon les sirve para crecer y reproducirse la mar de bien). Yo supongo que cuando las bacterias se ponen tan contentas generan más gas de lo habitual, y claro…de ahí lo de las flatulencias.  Parece ser que hay unos organismos más sensibles que otros a compuestos como la inulina, y en algunas personas pueden provocar incluso diarreas (algo similar a lo que pasa cuando tomas mucho edulcorante).  Pese a todo esto, encontré recetas interesantes con topinambur, ví que tenía muchas propiedades y me atreví a cocinarlo….Estaba muy rico, pero me pasé un día entero sentada en la taza del váter (güater, como le dicen acá).

Topinambures
Topinambures

Después de la nota botánico-escatológica, os cuento también que he visto un anuncio que me ha llamado la atención. Salen dos agricultores, uno con el campo pelado y el otro con un vergel. El que  no tiene nada le pregunta al otro: ¿Tú qué haces para tener el campo tan bonito? ¿Compras la semilla fuera? ¿Les echas a las plantas algo especial?¿Le rezas mientras las riegas?  Y él otro se ríe y niega con la cabeza, y al final le dice: “Lo que yo hago es hacerle contrato a mis trabajadores”.  Y el anuncio termina diciendo: “los trabajadores con contrato están más seguros y son más productivos”.

 El día 19 de julio fue el centenario del nacimiento de Francisco Coloane. Con motivo del aniversario se han organizado varias acividades, y una de las más llamativas ha sido el “rescate” de la casa del escritor para utilizarla como sede de la biblioteca en Quemchi, el lugar donde nació y creció. Para hacer este rescate se organizó una “minga por tiradura de casa”.  Las mingas son una actividad comunitaria consistente en que tus vecinos, tu familia y/o tus amigos se reunen para ayudarte a hacer algo. Hay mingas por casamiento, para mariscar, para cosechar las papas, por reitimento del chancho (matanza del cerdo), para construir casas, iglesias, etc. Una de las más espectaculares es la minga de tiradura de un edificio.  A veces los chilotes deciden irse a vivir a otro lugar y, sencillamente, arrastran su casa completa hasta la nueva ubicación (también se hace con iglesias). Hay que preparar bien la casa antes de hacerlo (le sacan las puertas y ventanas y la colocan cobre una especie de trineo) y amarrarla a los bueyes que harán la fuerza para arrastrarla.  A veces incluso pasan de una isla a otra. Se suele tardar varios días y junto con el enorme esfuerzo humano habitualmente también existe una celebración, una fiesta para celebrar el  hacer algo en común. El que convoca la minga ofrece comida y bebida a quienes van a ayudarle, y también suele haber baile (y en ocasiones un grupo tocando instrumentos dentro de la casa que se arrastra para animar el evento).

Os dejo dos fotos de tiraduras de casa, pero ojo, no son mías. Si alguna vez presencio alguna prometo hacer fotos y colgarlas. Un beso para tod@s.

Tiradura de casa por tierra
Tiradura de casa por tierra

 

Tiradura de casa por mar
Tiradura de casa por mar