Estimadas, estimados

Hoy es 8 de marzo, felicidades a todas las mujeres que trabajan, las que se parten las manos en la cocina, en el campo, las que hacen malabarismos para alimentar a los hijos, las que han sido, son y serán el motor de la civilización humana.

 Hoy Patricio empezó el colegio, iba muy guapo con su uniforme, y muy contento.

La quinta semana en Chile ha estado impregnada de una sensación espesa y profunda, de la huella que el seísmo ha dejado impresa en todo el país. Pasados los primeros días de caos y miedo he asistido a ese sentimiento que caracteriza a los chilenos, a ese no rendirse nunca, a ese Viva Chile Mierda! que tantas veces escuché. He visto cómo en poco más de 24 horas se recaudaban cuarenta millones de euros que provienen de los chilenos para los chilenos (independientemente de las ayudas del Estado) en la Teletón “Chile ayuda a Chile” (algún día hablaremos de las Teletones, son una tradición de muchos años). He visto a la presidenta emocionarse y llorar de pena y de alegría.  He visto cómo poco a poco la gente deja de lamentarse y se pone manos a la obra para levantar el país.

Por lo demás, la vida continúa. He pintado gran parte de la fachada exterior de la ampliación de la casa, y también el tejado (no apto para cardiacos ni perdonas con vértigo…como yo, arg). También hemos cosechado la mitad de las papas y las primeras zanahorias y zapallos italianos (calabacines). Me perdí por un camino y tuve que hacer malabarismos con el jeep para dar la vuelta, casi me caigo en una zanja pero salí (zanja y la concha de tu madre!!!!). He cocinado varios bizcochos celestiales y me he perfeccionado en la técnica de la elaboración de pan (ya se parece al pan español, yujuuu!!!!). También  guisé la lengua de la vaca Blanca (no sé si os conté que la sacrificamos) con la receta ancestral de mi mami, y el resultado me sorprendió hasta a mí. Me acordé mucho de una perrita que teníamos cuando yo era pequeña (se llamaba Laika) que se moría por la piel de la lengua de vaca cuando mi madre la pelaba en la cocina.

Hemos bajado dos veces al río Butalcura, a la zona donde se forman pequeñas playas de arena volcánica en los meandros. Encontré mejillones de río y un cangrejo muy raro, pero aún no tengo descargadas las fotos para que las veáis.

Aparte de esto, mis dificultades con el idioma continúan…El otro día en el supermercado, le pregunté a Rodrigo si tenía algo suelto, y las cinco cajeras, de la primera a la última, se descojonaron. El compa puso cara de circunstancias y al salir me explicó que en Chile se dice “tener sencillo” y que lo de tener algo suelto es…bueno, digamos que es bastante jocoso (no quiero herir sensibilidades). Otro día, el chiquillo de la caja me preguntó si queria donar 5 pesos a los bomberos de Chile. Yo le entendí que me preguntaba si tenía algo suelto (sencillo) y primero le dije: “no lo sé”. Unos segundos después de buscar en mi pantalón, le dije “no”. Y el chaval me miraba como si se hubiera detenido una nave extraterrestre allí mismo y yo hubiera descendido de ella. Finalmente tuvo que intervenir el compa para aclarar la situación. Y en una tiendita de barrio a la que entré sola, a comprar limones, la paisana en vez de decirme “son 260 pesos” me preguntó ¿tiene 260? y yo le dije “no, tengo 500″. Ella me dijo: “¿entonces, quiere más limones?”  Y yo le jijke: “no”. De nuevo, la mirada a la extranjera-extraterrestre.

En fin, me iré acostumbrando a las sutilezas idiomáticas de a poco, como dicen acá.

Para despedirme os dejo el link al último post del Viajero Austral

http://elviajeroaustral.wordpress.com/2010/03/06/homenaje-a-chile/#comments

Besos para tod@s