Historia de un sueño valseado

Archive for Marzo, 2010


OCTAVA SEMANA: Y EL DÍA LLEGÓ…

Mar 29, 2010 Author: Eugenia | Filed under: Uncategorized

 

Damos y caballeras: La octava semana que me ha regalado la vida en este lugar ha sido absolutamente gloriosa para esta tesorera de sueños.

El lunes, cuando volvíamos de la huerta, vimos en uno de los potreros a nuestro vecino el pudú. El pudú (Pudu pudu) es el cérvido más pequeño del mundo (reto a algún valiente a rebatirme esto); al menos, es el más pequeño de este continente. Son monógamos, y casi siempre andan en un grupo familiar de macho, hembra y una cría. A veces, los machos viejos andan solos. Nuestro pudú vecino no es viejo, pero el otro día andaba sin la hembra. Como no han sido nunca cazados, son relativamente confiados. Nos acercamos despacito hasta estar a unos cinco o seis metros de él, y cuando nos escuchó dejo de ramonear y se quedó absolutamente inmóvil, mirándonos. Estuvimos observándonos mutuamente un buen rato, hasta que decidimos acercarnos más para que se moviera, y efectivamente, así lo hizo. Comenzó a caminar sigilosamente, como de puntillas sobre sus pezuñitas. Los nativos lo llamaban ciervo-ratón, y, efectivamente, parece un ratoncito. Para mi desgracia andaba sin la cámara (es incómodo llevarla siempre encima, y más cuando vas a trabajar en la huerta…y además uno no se imagina que se va a encontrar una especie salvaje vulnerable merendando tranquilamente a unos pocos pasos de la casa!!!!!

 

Durante el resto de la semana he visto una concentración inusual de queltehues , loros choroy, tiuques y cisnes de cuello negro. Tal vez no hay más sino que me fijo más. Paco, cómo me acuerdo de ti rodeada de tanta ave…ahora entiendo que esto un paraíso para los ornitólogos y pajareros en general.

 

El miércoles, mientras trabajaba en la biblioteca, empecé a escuchar más ruido del habitual, y, antes de saber muy bien lo que pasaba, el espacio se había llenado de paisanas que se saludaban, se besaba, agarraban todas las sillas disponibles, movían una mesa, y, en general, convertían el lugar en un alegre gallinero. Cuando se tranquilizaron y se organizaron un poco, vi que iba a haber algo así como una charla, que finalmente se transformó en una asamblea. Eran artesanas. La biblioteca, más que un lugar de trabajo, silencio y lectura, es un espació cultural común, y fundamentalmente, es un lugar resguardado (algo inestimable en Chiloé) donde se pueden reunir las asociaciones de vecinos, de artesanos, de paisanos en general. Aunque os debo una foto de la fachada color violeta, os la muestro por dentro. A mí me fascina. 

Ahora mismo, mientras escribo, una mamá con dos pequeñines trata de trabajar en el ordenador mientras uno de los renacuajillos (el otro se ha dormido en el sofá) sube y baja continuamente de la silla, protesta y saca libros de las estanterías. Curioso rincón del mundo este, en el que en la biblioteca no se pueden comer chupachuses pero sí se puede hablar por el móvil, escuchar la radio y hacer cualquier tipo de ruido.

la biblioteca con su aspecto habitual

 la biblioteca llena de paisanas

 

El sábado fuimos a comer a casa de unos amigos, y por la tarde me quedé sola con el peque por la ciudad. Había un acto social, una minga (lo de la minga lo comentaremos en otro momento) que se llamaba “Chiloé ayuda a Chile”. Había juegos para los niños, bailes populares y conciertos, y un presentador muy “ad hoc” que le preguntaba cosas a la gente. El caso es que antes de que me diera cuenta de lo que iba a ocurrir, el paisa desde el escenario me preguntó de dónde veníamos nosotros…entre dientes murmuré “mmpaña”, intuyendo lo que iba a ocurrir (creo que ya comenté que en Chiloé los españoles tenemos un “algo” especial). Y efectivamente, el presentador gritó “ESPAÑAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA”, se bajó, fue donde estábamos nosotros…y el Patricio terminó al centro de la plaza, encantado, micrófono en mano, cantando la canción del conejín picarón a coro con 200 personas, y su madre (o sea yo) retorciéndose en una mezcla de orgullo, vergüenza y exposición pública. En fin.

 

El domingo nos fuimos de “paseo” (excursión”) a Ancud, que es la ciudad grande que queda más al norte de la isla. Estuvimos en el fuerte de San Antonio, un reducto español donde se firmó la rendición en el año…no me acuerdo. Y ¿sabéis por qué no me acuerdo? Porque mientras Rodrigo leía las placas y les contaba la historia a los niños, en un islote cercano vi unos animalitos de color blanco y negro, acicalándose al sol, dormitando, y disfrutando de la vida. Y me paralicé, y el resto del mundo se paralizó. Efectivamente, estimadas y estimados: la Eugenia, al fin, ha visto pingüinos en libertad, en absoluta libertad, por primera vez en su vida.

 

Cuántos años, cuántos sueños truncados, cuántos en proceso, cuánto camino recorrido.

 

Cuánta alegría cuando vi a esos bichejos que, por otra parte, pasaban ampliamente del mundo en general y de mí en particular, porque ese islote es su casa y no la mía. Y en eso reside gran parte de su belleza. Ah! Y antes de que preguntéis…justo ese día las pilas recargables de mi cámara decidieron abandonarme. Así que las únicas imágenes que tengo de ese día y de ese momento irán para siempre conmigo, en mi corazón. Sorry.

 

Ahora no es la época en la que hay mayor concentración de pingüinos en la zona, pero al ver a esos pequeñajos (Spheniscus magellanicus, Paco) nos animamos a acercarnos a las pingüineras de Puñihuil, que quedan a 30 Km de allí. No vimos más (efectivamente, no es la época, nos confirmó un paisano), pero la ocasión sirvió para que esta pobre mortal se extasiara ante la visión de kilómetros de playa desierta y océano Pacífico, para sentir ese agua helada que llega con la corriente de Humboldt, directamente de la Antártida a lamer mis pies descalzos, para trepar por las dunas de arena finísima, de cinco metros de alto y rodar hacia abajo después, para ver a seis niños (y a nosotros mismos) gozando de la inmensa libertad que ofrecen estas tierras.

 

Una semana más, en este país, en este lugar. Una semana más de mi vida.

 

En la siguiente entrega: Pichangas, chorrillanas, mingas y pililos. No os la perdáis.

 

Un beso para tod@s.

 Ah! La foto de arriba del todo es la torta invertida de manzana de Andrea. Prometo poner en práctica todo lo que me habéis sugerido :)

 

La séptima semana ha transcurrido plácidamente entre cumpleaños, santos y celebraciones varias. Al menos, todo lo plácido que puede ser preparar una fiesta de cumpleaños (tarta, o torta, de chocolate, incluida) para seis exigentes paladarcillos. Finalmente parece que les gustó, y como no fui precavida y no tomé la foto antes, sólo os puedo enseñar el 1. También estuvimos invitados otro día a otro cumpleaños y a algún almuerzo y merienda… En Chiloé existe la cultura de que comer bien es sinónimo de comer mucho, y de que para que una celebración (boda, cumpleaños, funeral) sea digna de ese nombre, hay que comer hasta quedar tirado. Además, no puedes rechazar lo que te den de comer (es una ofensa gravísima), y cuando llegas a una casa ni siquiera te preguntan si quieres tomar algo…te sirven un plato de comida, directamente. La gente de campo de Chiloé (como la de todo el mundo) ha trabajado siempre muy duro y nunca han sido gordos…aunque actualmente la dureza del trabajo se ha reducido y eso se nota, sobre todo en las mujeres a partir de los 40, y cada vez más en los niños. Supongo que no es muy diferente de lo que nos pasa en Europa.

 Esta semana tuve mis primeras experiencias genuinamente autónomas… ir y volver sola a la ciudad y a llevar y recoger al cole al Pato. Básicamente la misma vida que hacía en León, pero con camioneta y temporal de lluvia incluidos.

Me han tocado 1200 pesos (un euro, aproximadamente) en la polla chilena. Efectivamente, me ha tocado la polla, señoras y señores. La polla chilena (en origen, polla chilena de beneficencia) es el equivalente a nuestras loterías y apuestas del estado, y aquí ese nombre no significa ninguna otra cosa. Imagináos si me toca una cantidad importante de dinero y sale mi foto con ademán triunfante en la primera plana del periódico local, con los titulares : ESPAÑOLA SE SACÓ LA POLLA” (sacarse un premio es sinónimo de ganárselo). Y eso no es lo mejor, imagináos que me gano la polla-gol (quiniela) o el Pollón de Oro (apuestas hípicas)…creo que voy a empezar a ir al hipódromo!!!

Cada dia me familiarizo un poco más con las calles de Castro. En San Martín, una de las calles principales, se colocan vendedores ambulantes con mercancías de lo más variopinto, fundamentalmente choclo (maíz), tomates, pescado y marisco. Algunos tienen licencia, pero la mayoría no. Cuando ven aparecer a los pacos (carabineros) echan a correr y dan la vuelta a la cuadra (a la manzana)… y vuelven a colocarse exactamente en el mismo sitio. Y mientras pasan apurados empujando sus carretillos, alguno con todo el descaro te ofrece la mercancía aunque lo esté siguiendo la poli: “choclito, casera?”  En la esquina de la estación de autobuses hay un puestito callejero permanente, “las únicas”, donde te dan un café y algo de comer a las 8 y media de la mañana, (ningún local abre antes de las diez),  que sabe a gloria en el frío de la ciudad que despierta y cuando tu primer café de las 6 y media ya sólo es un triste recuerdo. Ya empiezo a saber qué comprar, dónde comprarlo y sobre todo cómo pedirlo, y también he aprendido cómo evitar que los “guardiayuda” me cobren por estacionarme en zona de pago buscando calles en las que se puede aparcar gratis (siempre y cuando no te importe dejar la camioneta en un ángulo de 45 grados, arg).

He conocido “en persona” (por fin!) a las ovejas de raza Chilota y a los caballitos chilotes, pero no me llevé la cámara a terreno y lo único que pude sacar es esta foto cuando llegué a buscar al cole a Patricio, oveja incluida.

Las ovejas chilotas son mucho más bonitas en vivo que en foto, y los caballitos chilotes son una preciosidad. Tienen el tamaño de un poni, pero el aspecto de un caballo, es como si los hubieran miniaturizado. Prometo fotos el próximo día que vaya.

He encontrado un pequeño tesoro: “El camino de la ballena”, el único libro de Coloane que no pude conseguir en España. Y por cierto, Paco, vas a alucinar con esto: Don Miguel, el señor que me invitó a un asado en su casa cuando acabábamos de llegar, me habló de un viejito, un tal Eliseo Vera, muy conocido en Castro, que fue compañero de correrías de Coloane, y me contó unas historias de flipar. Parece que eran inseparables (excepto una vez que se pelearon a cuchillo en una borrachera). He aprendido que la carne de lobo de mar seca y ahumada se parece un poco a la del pescado y me han regalado un trozo de malla lobera para hacerle unos juegos a los niños (es una red tan fuerte que sirve para hacrles un juego de escalada).

Bichos nuevos: un día pillé por la mañana esta mariposa nocturna despistada. No tengo guía de insectos de aquí así que no puedo deciros el nombre.

La semana terminó con una excursión al campo del vecino a recolectar manzanas. Este año tiene tantas que nos dijo que podíamos ir a sacar las que quisiéramos…y nos volvimos con 25 kilos. Se agradecen recetas :)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gracias ^_^

Mar 17, 2010 Author: Eugenia | Filed under: Uncategorized

Muchas gracias por acordaros del santo de mi chanchito…y efectivamente, estos días estamos de celebraciones varias, porque pasado mañana es san josé y además el día del padre…ayer fue el cumple de mi sobrino alberto…hoy el de mi papá…

Hoy no hay fotos porque no sé dónde chucha he dejado mi pendrive. Simplemente quiero daros las gracias por seguir cerca de nosotros!!!!

SEXTA SEMANA

Mar 15, 2010 Author: Eugenia | Filed under: Fauna y Flora, La Vida..., Usos y costumbres

Nuestra casa vista desde el rio Butalcura

Estimadas, estimados: Premio para quien encuentre nuestra casa en esta foto :)

La segunda semana de marzo (sexta en Chile) comenzó con el primer día de cole de Patricio. Aquí las profesoras se llaman “tías” y son muy amorosas (casi empalagosas) con los niños. Le dan un besito a cada uno para darles los buenos dias. Van de uniforme, al igual que los niños.

 

En cuanto a mí, he comenzado a callejear por Castro y a aprenderme los nombres de las calles principales. Me he tomado algún café (me está empezando a gustar el Nescafé con agua, parece que voy mutando de a poco) en “la brújula del cuerpo” (la cafetería que está al lado del parque de bomberos. En Chile los bomberos son voluntarios, personas que dedican su tiempo libre sin cobrar. Y lo de tomar café…bueno, aquí nadie lo hace. Siempre comen algo, un sándwich, un trozo de tarta, un batido, un helado gigante…Cuando digo que quiero un café la pregunta inevitable es “¿y para comer, qué se va a servir?”

 

He descubierto (por fin!!!) la Biblioteca pública “Martina Barrientos Barbero”, que como todas las construcciones en Castro es de madera, y que por fuera está pintada de color violeta. Es pequeñita, y el total de libros que tiene no supera en conjunto a los que puede haber en la sección infatil de la biblioteca de León. Yo le calculo unos 500 ejemplares. Tiene una bosca (estufa a leña) en el centro de la sala, un sofá, tres mesas con seis sillas cada una y un enorme ventanal que da al mar.  No se pueden comer chupachuses (no preguntéis por qué lo sé, snif).  La radio permanece encendida toda la mañana, y el otro día alguien pensó que competir con la radio poniendo música clásica a todo volumen era una excelente (y culta) idea…los paisanos que siempre andan por allí arreglando algo hablan a voces entre ellos, y a veces llega una señora con un bebé y las dos bibliotecarias se deshacen en grititos y monerías…pero en conjunto, es un lugar hermoso y acogedor, puedo sacar cinco libros durante quince días, y gracias a un programa del gobierno hay una sala de informática donde tienen internet y wifi gratuítos. El que conoce mi ancestral pasión por las bibliotecas sabrá lo que este descubrimiento ha significado para mí.

 

Susto de esta semana: el jueves, a eso de las doce y media, pasó una furgoneta por megafonía por el centro de Castro diciendo que debido a la fuerte réplica que se había sentido un poco antes, había una alerta de tsunami, y avisaba a la gente que había que “subir a los cerros” (básicamente, subir a los sectores más altos de la isla). Inmediatamente fuimos a buscar a Patricio, y cuando llegamos al cole ya los habían evacuado y estaban subiendo a lo alto de un monte cercano al colegio. Me sorprendió positivamente la rapidez y la eficacia del sistema. Aunque el riesgo era mínimo (la réplica se había producido muy lejos de Chiloé), la gente se asustó bastante, y yo lo pasé mal trepando por el cerro hasta que encontré a Patricio. Pero él estaba tan tranquilo agarrado de la mano de su “tía” y pensaba que aquello era una excursión. Después me contó que aunque se había asustado un poco, no había llorado, y que cuando preguntó por mí las tías le dijeron que me habían llamado por teléfono para avisarme y que iba a llegar enseguida a buscarlo.

 

Por lo demás, pocas novedades importantes, aunque esta semana ha sido intensa emocionalmente hablando, con el inicio del cole y el susto del jueves, e interesante para mí porque de a poco voy integrándome en la ciudad, conociendo las calles, los comercios, las personas.  En cuanto a animales nuevos, pasó una bandada de bandurrias y otra de loros por encima de la casa, y el sábado por la tarde los niños me llamaron gritando porque necesitaban “ayuda biológica”: se habían encontrado en el bosque al coleguita de la foto, un primo de los ciervos voladores al que aquí llaman “madre de la culebra”. Impresionante en tamaño pero absolutamente inofensivo.

 

Me quedé colgada el la cuesta con el Nissan porque se me olvidó poner la tracción (este fue el “condoro”-metedura de pata-de la semana), dí de comer un montón de niños y a alguna visita, e hice una tarta de calabacín, una de manzana y unos brownies; estos desaparecieron misteriosamente mientras yo hablaba con la visita afuera de la casa. Cuando efectué los interrogatorios pertinentes ninguna de esas seis boquitas manchadas de chocolate confesó, así que tuve que dar el caso por sobreseído.

 

Y mientras escribo esto es domingo por la noche, ha habido un apagón que ha afectado a medio país hace un ratito, la tierra se acomoda, y la vida continúa…

 

QUINTA SEMANA

Mar 8, 2010 Author: Eugenia | Filed under: Fauna y Flora, Usos y costumbres

Estimadas, estimados

Hoy es 8 de marzo, felicidades a todas las mujeres que trabajan, las que se parten las manos en la cocina, en el campo, las que hacen malabarismos para alimentar a los hijos, las que han sido, son y serán el motor de la civilización humana.

 Hoy Patricio empezó el colegio, iba muy guapo con su uniforme, y muy contento.

La quinta semana en Chile ha estado impregnada de una sensación espesa y profunda, de la huella que el seísmo ha dejado impresa en todo el país. Pasados los primeros días de caos y miedo he asistido a ese sentimiento que caracteriza a los chilenos, a ese no rendirse nunca, a ese Viva Chile Mierda! que tantas veces escuché. He visto cómo en poco más de 24 horas se recaudaban cuarenta millones de euros que provienen de los chilenos para los chilenos (independientemente de las ayudas del Estado) en la Teletón “Chile ayuda a Chile” (algún día hablaremos de las Teletones, son una tradición de muchos años). He visto a la presidenta emocionarse y llorar de pena y de alegría.  He visto cómo poco a poco la gente deja de lamentarse y se pone manos a la obra para levantar el país.

Por lo demás, la vida continúa. He pintado gran parte de la fachada exterior de la ampliación de la casa, y también el tejado (no apto para cardiacos ni perdonas con vértigo…como yo, arg). También hemos cosechado la mitad de las papas y las primeras zanahorias y zapallos italianos (calabacines). Me perdí por un camino y tuve que hacer malabarismos con el jeep para dar la vuelta, casi me caigo en una zanja pero salí (zanja y la concha de tu madre!!!!). He cocinado varios bizcochos celestiales y me he perfeccionado en la técnica de la elaboración de pan (ya se parece al pan español, yujuuu!!!!). También  guisé la lengua de la vaca Blanca (no sé si os conté que la sacrificamos) con la receta ancestral de mi mami, y el resultado me sorprendió hasta a mí. Me acordé mucho de una perrita que teníamos cuando yo era pequeña (se llamaba Laika) que se moría por la piel de la lengua de vaca cuando mi madre la pelaba en la cocina.

Hemos bajado dos veces al río Butalcura, a la zona donde se forman pequeñas playas de arena volcánica en los meandros. Encontré mejillones de río y un cangrejo muy raro, pero aún no tengo descargadas las fotos para que las veáis.

Aparte de esto, mis dificultades con el idioma continúan…El otro día en el supermercado, le pregunté a Rodrigo si tenía algo suelto, y las cinco cajeras, de la primera a la última, se descojonaron. El compa puso cara de circunstancias y al salir me explicó que en Chile se dice “tener sencillo” y que lo de tener algo suelto es…bueno, digamos que es bastante jocoso (no quiero herir sensibilidades). Otro día, el chiquillo de la caja me preguntó si queria donar 5 pesos a los bomberos de Chile. Yo le entendí que me preguntaba si tenía algo suelto (sencillo) y primero le dije: “no lo sé”. Unos segundos después de buscar en mi pantalón, le dije “no”. Y el chaval me miraba como si se hubiera detenido una nave extraterrestre allí mismo y yo hubiera descendido de ella. Finalmente tuvo que intervenir el compa para aclarar la situación. Y en una tiendita de barrio a la que entré sola, a comprar limones, la paisana en vez de decirme “son 260 pesos” me preguntó ¿tiene 260? y yo le dije “no, tengo 500″. Ella me dijo: “¿entonces, quiere más limones?”  Y yo le jijke: “no”. De nuevo, la mirada a la extranjera-extraterrestre.

En fin, me iré acostumbrando a las sutilezas idiomáticas de a poco, como dicen acá.

Para despedirme os dejo el link al último post del Viajero Austral

http://elviajeroaustral.wordpress.com/2010/03/06/homenaje-a-chile/#comments

Besos para tod@s

 

CUARTA SEMANA

Mar 5, 2010 Author: Eugenia | Filed under: Fauna y Flora, Geografía, La Vida..., Usos y costumbres

LA SELVA

El martes pasado (23 de febrero) salimos de exploración por nuestro pedacito de selva templada. Para los que ya olvidaron las lejanas lecciones de ecología, es el equivalente ecológico de una selva tropical, con su humedad ambiente, sus árboles altísimos y su espesura impenetrable en la parte baja, pero en una zona climáticamente más fría (bastante más fría, diría yo). Machete en mano, atravesamos un quilar, que es una maraña de cientos de metros de extensión de una planta parecida al bambú que se llama quila, y que corta la piel si te roza o te agarras de sus ramas. Sirve como liana y es muy útil como asidero para deslizarse por las zonas de pendiente muy elevada (esas que hay que bajar directamente sentado o haciendo una variante del culo-esquí que es el culo-barro), pero hay que agarrarla por el tallo, entre los espacios que dejan las hojas. Al llegar a la parte baja de la espesura, remontamos el río salmones (es un afluente del Butalcura que atraviesa nuestro “territorio”; en esta época del año sólo cubre hasta el tobillo, pero aún así la corriente es fuerte y el agua está helada) hasta una zona donde la selva se cerraba tanto que ya no pudimos continuar, ni siquiera con el machete (y porque además íbamos con tres menores de 6 años; mamá, olvida que has leído esto) y donde las paredes estaban cubiertas de un musgo que “lagrimea” con la humedad (literalmente, parece que las paredes lloran). Es realmente impresionante adentrarse en la floresta; a esta pobre mortal, las plantas de nalca le retrotraen a una época remota. Esas hojas de dos metros de diámetro y esos tallos gruesos como brazos espinosos me infunden un respeto difícil de explicar, como si uno allí fuera el intruso, el extranjero, el recién llegado. Como si uno estuviera poniendo el pie en un lugar donde hace siglos no pisa nadie…y en realidad así es. Las plantas parásitas y trepadoras se encaraman a los troncos de los coigües y parecen vigilarnos desde diez, veinte y hasta cincuenta metros de altura. En la espesura crecen plantas y flores que desconozco, de colores rosas y naranjas tan vivos que brillan como pequeñas luces en la penumbra; en la espesura pululan insectos extraños que observo por primera vez en mi vida y cantan pájaros que nunca antes había escuchado.

Y ahí estaba la bióloga flipando con tanta maravilla, cuando de repente…¡cataplaf! Me caí y se me llenaron las botas de agua. Aparte de la “agradable” sensación de frío helador en los pies y de ir haciendo chof-chof todo el resto de la excursión, el compa me advirtió que vaciara las botas rápidamente, porque las sanguijuelas aprovechan cualquier ocasión para meterse dentro, pegarse a la piel de las pantorrillas y darse un banquete. Maravilloso. De todas formas, la increíble belleza y virginidad del paisaje hacen que cualquier incomodidad pase a segundo plano.

LA NOCHE DE LOS CHALILOS (PARTE I)

El miércoles (24 de febrero), a eso de las ocho y media de la noche, íbamos a entrar ya en casa para empezar a bañar a los niños y preparar la cena, como todos los días. Justo antes de entrar, vi un bichito que caminaba encima de una plancha de zinc que estaba en el suelo, delante de la casa. Me llamó la atención; parecía muy simpático, con sus largas alitas. Le dije al compa: “mira qué bichito tan mono”.

En cuanto lo vio, exclamó un “conchesumare” (el equivalente español es excesivamente soez como para hacer la traducción) y me dijo: “rápido, Eugenia, entra en la casa, cierra todas las cortinas, apaga todas las luces, agarra papel y fósforos y sal para afuera”. Como ví que la cosa iba en serio, decidí hacerle caso sin detenerme a hacer preguntas, y sencillamente hice lo que me pidió. Cuando salí, él estaba recogiendo leña para hacer una fogata enfrente de la casa. En el ratito que tardó en encenderla, ví alguno más de esos bichitos con alas largas, que llegaban volando y se posaban en el tejado de la casa o en la plancha de zinc. Cuando el fuego estuvo bien alto, le dije: “¿Y bien?”. Él me explicó que el día más caluroso del año (ciertamente, ese día había hecho mucho calor) los chalilos (Reticulitermes hesperus, un isóptero, es decir, un primo hermano de las termitas que se comen la madera) realizan su vuelo nupcial al atardecer. Vuelan por millones y se sienten atraídos hacia focos de luz y calor. Cuando se posan, pierden sus cuatro alitas y caminan por parejas (el macho detrás de la hembra) hasta que se aparean.  Hasta aquí todo bien, pero lo que suele ocurrir es que se cuelan en las casas. Da igual lo que uno haga, siempre, siempre, siempre entran…lo único que se puede hacer es intentar que entren menos. Una forma es hacer un fuego para que vuelen hacia él. En nuestro caso, las planchas de zinc que estaban fuera de la casa reflejaban la luz del atardecer y también ayudaron.

Estuvimos fuera de la casa hasta las diez y algo de la noche, cuando ya había oscurecido totalmente, y miramos la inmensa luna junto con los niños. Aquí la luna se ve más grande, y como no hay contaminación se distinguen todas las manchitas, como si fuera una postal, una foto de libro. Una pareja de queltehues cantaba, extrañados de que hubiera gente fuera de la casa a esas horas de la noche. Los paisanos dicen que los queltehues siempre avisan cuando anda alguien en el campo.

Finalmente, pese a las terribles advertencias, sólo entraron tres o cuatro bichos y los despachamos sin problemas, así que pensé que quizá el compa había exagerado un poquito con el tema de los miles y miles de chalilos que entran en las casas.

Por cierto, esa misma noche en la pared de uno de los dormitorios me encontré con el amiguete de la foto . No os asustéis (mamá, deja de llamar a la policía internacional para que nos saquen de aquí); parece un escorpión, efectivamente, pero NO lo es. Es un pseudoescorpión, un bichito del orden de los arácnidos cuyos pedipalpos (patitas sensitivas de delante) se parecen a las pinzas de sus primos. No tienen aguijón, no son peligrosos, y miden…medio centímetro, como mucho. El de la foto era más pequeño que la uña de mi meñique. Pero a que acojona a primera vista, ¿eh?

En Chiloé no hay “alimañas”. El único insecto peligroso es la araña de rincón, a la que se mantiene a raya con una meticulosa limpieza de la casa (nada de dejar que se acumule polvo detrás de los muebles, por ejemplo). Además, se asustan de las personas. El resto de bichos son apacibles, y aunque hay muchos y a veces entran a la casa (os recuerdo que vivimos en medio de un bosque), viven su vida y nosotros la nuestra, y si molestan (como los mosquitos), manotazo y punto.

LA NOCHE DE LOS CHALILOS (PARTE II)

El jueves 25 estuvimos de paseo en Dalchaue, paseando por el puerto y la playa y comiendo empanadas de marisco y de queso en una cocinería (un lugar cubierto lleno de pequeños puestos en los que las paisanas te hacen la comida allí mismo, en un momento y delante de tus narices).

Cuando volvimos a casa a eso de las nueve, vimos que los chalilos estaban empezando a llegar de nuevo. Me habían dicho que sólo vuelan una vez al año, pero en fin, ese día había hecho aún más calor que el anterior. Encendimos otra fogata, y de nuevo estuvimos charlando afuera hasta las diez de la noche, con la diferencia de que esta vez había unas diez veces más chalilos que la noche anterior. El techo de la casa estaba lleno, y las planchas de zinc dejaron de verse con la cantidad de insectos que había encima. Los veíamos lanzarse a la hoguera en picado. Cuando entramos a la casa, los muy cabroncetes tenían montada su fiestecita. Habría (no exagero) unos cinco mil bichos volando alrededor de las lámparas y pululando por todas partes. El compa y yo nos miramos como diciendo “valor y al toro”; él agarró el matamoscas y yo el aspirador…y las siguientes tres horas fueron una batalla sin cuartel. A la mañana siguiente la casa seguía siendo una bacanal de chalilos, ahora ya sin alas y correteando felices, extasiados de pasión, los machos olfateándole el trasero a las hembras. Y en el suelo de toda la casa cientos, miles de alitas transparentes. Vuelta a limpiar y a matar bichos. Y cuando escribo esto, ha pasado una semana y aún aparecen alas por ahí al pasar la aspiradora, y algún chalilo triste, deambulando deprimido y solitario.

Para que nadie se escandalice ni se asuste, los chalilos son inofensivos, no transmiten enfermedades, y lo que nos pasó a nosotros le pasa a todo el mundo, a todas las personas que viven en el campo en el centro y sur de Chile, por muy bien aisladas que estén sus casas. Sólo queda intentar que no entren demasiados, y una vez dentro, eliminar los que se puedan, y con los que queden, armarse de paciencia y aguantarlos hasta que desaparezcan por donde vinieron.

8,8

El viernes nos acostamos muy tarde, a eso de las dos y media, y nos dormimos enseguida porque habíamos trabajado mucho durante el día y estábamos muy cansados. Un rato después, noté que el compa me despertaba bruscamente, sacudiéndome de un hombro, y mientras yo abría los ojos y rezongaba, él ya había saltado de la cama, había encendido una linterna y estaba caminando hacia la habitación de Patricio. Cuando me bajé de la cama e intenté seguirlo, sin darme mucha cuenta aún de lo que pasaba, noté que no podía avanzar porque el suelo de la casa se movía como una culebra y me hacía caer contra una de las paredes. Ahí sí que me acojoné y me desperté de golpe, y entendí por qué él ya estaba en el dintel de la puerta del dormitorio de Patricio, con el niño en los brazos y pidiéndome por favor que avanzara. Salimos lo más rápido que pudimos (os aseguro que es muy difícil caminar mientras dura el temblor), de dintel en dintel, hasta llegar afuera. Justo cuando salimos, la tierra se detuvo, y llegó el silencio.

A la mañana siguiente no había vuelto la luz (y teníamos el congelador lleno con 200 Kg de carne esperando para congelarse), no nos funcionaban los móviles, no teníamos la Nissan porque la habíamos prestado la tarde anterior, y cuando intentamos coger el Suzuki, no arrancaba. No teníamos ni idea de las consecuencias del temblor en otros lugares, aunque intuíamos que tenía que haber sido gordo, y cada vez nos poníamos más nerviosos. Finalmente el coche arrancó (se había bloqueado el volante porque los niños se subieron a jugar con él el día anterior) y salimos hacia Castro. Vimos colas en las gasolineras y el compa me dijo “aquí la gente tiene mucha experiencia en sismos (seísmos), si hay cola en la bencinera es porque ha sido algo importante”. Todo Castro estaba sin luz y los comerciantes esperaban sentados fuera de los negocios sin saber muy bien qué hacer. Por supuesto, los locutorios a los que intenté ir o estaban cerrados o no funcionaban.

Más o menos a la hora de comer volvió la luz, y vimos las primeras noticias. El resto ya lo sabéis. La televisión nacional, y las otras dos o tres cadenas que tenemos, llevan una semana ininterrumpidamente dando noticias relacionadas con el terremoto, y el compa dice que será así durante algunas semanas más. Medio Chile se ha derrumbado o ha desaparecido arrastrado por el mar (de la cuarta a la novena región, yo estoy en la décima) y os aseguro que en mi vida hay un antes y un después de este día. Supongo que desde España os resulta difícil dimensionar lo que ha pasado, pero os aseguro que ha sido terrible, que lo está siendo para miles de personas y que lo seguirá siendo en los próximos meses, y, sin miedo a equivocarme, diría que en los próximos años.

En cuanto a nosotros, algún pequeño desajuste en la casa (por ejemplo, las tuberías del fregadero se doblaron y hubo que cambiarlas) y algunas tablas ligeramente separadas, pero nada grave. Eso, y la incomodidad de estar sin teléfono y sin internet, y con cortes de luz intermitentes. Como comprenderéis, nada de eso me preocupa ahora mismo, y lo único que hago es agradecer y disfrutar cada día que pasa como si fuera el último.

Qué frágiles somos.

AQUÍ ESTAMOS

Mar 3, 2010 Author: Eugenia | Filed under: Uncategorized

Hola a todos:

Además de la falta de tiempo que tengo siempre que vengo a internet, ahora se suman cortes de luz y restricciones en internet; es por eso que no he podido escribir antes.

Hoy sí que no puedo contestaros a cada uno por separado, así que muchas gracias a todos por preocuparos .

Como ya os han dicho mis hermanos, estamos bien y la casa está en pie, y eso ya es mucho más de lo que por desgracia pueden decir miles de chilenos en este momento.

En cuanto pueda reanudaré el blog. Un beso para tod@s.


En España son las…


En Chile son las…


 

Marzo 2010
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